La respuesta demócrata a Donald Trump

Una vez aceptada la derrota electoral en noviembre de 2016, la realidad de la presidencia de Donald Trump a partir del 21 de enero, y los primeros meses de esa presidencia, el partido demócrata entiende que debe reconstruirse de nuevo si quiere estar preparado no ya para ser oposición, sino también para poder aspirar a gobernar en un futuro.

Por lo pronto, necesita líderes jóvenes que puedan ser un soplo de aire fresco respecto a candidatos del establishment. El nombramiento del latino Tom Pérez en febrero de 2017 como presidente nacional del Comité Nacional Demócrata es un primer paso. Tras ser elegido, Pérez calificó a Donald Trump como “el peor presidente de la historia de Estados Unidos”. El flamante líder de los demócratas dijo que la historia dirá que su partido habrá liderado “la resistencia” contra Trump y lo habrán convertido en un mandatario de “corto plazo”. De eso se trata en un primer momento, de resistir a la debacle de su partido, de volver a movilizar a las bases que no se movilizaron con Hillary Clinton. No es que la gente hubiera dejado de ser demócrata, es que se quedaron en casa.

Pero, a parte de Pérez -que ganó en segunda ronda con 235 votos (de 447)- ¿Qué otras acciones están intentando desde el partido para activar a su gente?

1. Hold Trump accountability (web). Según el partido, “la presidencia de Donald Trump presenta conflictos de intereses sin precedentes, un terrorífico aumento del racismo y la islamofobia, y un peligro muy real para millones de inmigrantes en todo el país. Únete a los demócratas que están comprometidos a luchar y defender a todos los estadounidenses, no importa lo que Trump haga a continuación”. La web dispone de un vídeo donde explica cómo lo van a hacer, y tres acciones en las que se puede ayudar: a) Donar dinero; b) To the left, un espacio en médium que hace de blog del partido, donde atacan al Presidente y explican “su realidad”; c) Stand to Trump, una herramienta que ya usaban en campaña a favor de Hillary. Permite crear infografías y personalizarlas con tus razones, y difundirlas en redes.

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2. Hacer llamadas a los congresistas republicanos (web), con cuatro opciones temáticas: defender la ley de atención asequible, investigar los lazos de Trump con Rusia, oponerse a la prohibición musulmán de Trump o “parar” a Steve Bannon. Debes dar tu email y código postal, e inmediatamente indica quien es tu representante territorial republicano en Washington.

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3. Donar dinero (web). Directamente se piden donaciones para acabar con el Gobierno de Trump.

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4. Rebuild the party (web). Es curioso, porque han escogido exactamente el mismo nombre que usaron los republicanos después de la derrota de McCain en 2008 (hablé de ello en un post). Los demócratas buscan voluntarios para volver a poner en marcha el partido, especialmente activistas, con cuatro posibilidades para participar en el partido.

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5. Merchandising antiTrump (web). Pins, camisetas, pegatinas… para mostrar que se está contra Donald Trump.

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Estas 5 acciones al menos demuestran que intentan recomponerse ante la dura derrota. Y es mucho. Sin embargo, llevan desde diciembre así y sin mejorar demasiado. Habrá que estar atentos a si implementan algo más. Es pronto, y al menos intentan activar a los suyos.

 

Artículo publicado originalmente en http://www.xavierpeytibi.com/

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Xavier Peytibi
Consultor de comunicación política en Ideograma. Politólogo especializado en relaciones internacionales. Codirector de los Beers&Politics, Beerderberg magazine y otros proyectos.

Trump, el candidato que derrotó al “establishment” en las primarias republicanas

En junio del pasado año, Donald Trump anunció su candidatura como aspirante republicano a la presidencia de Estados Unidos de América. Muy pocos lo tomaron en serio, el favorito del “establishment” entonces era Marco Rubio, senador por Florida; también tenía posibilidades Ted Cruz, senador tejano, defensor del Tea Party en Washington. Ambos han sido derrotados por el magnate inmobiliario. Trump ha hecho saltar en añicos la lógica electoral del Partido Republicano y de la política americana.

image003Trump ha derrotado a todos sus contrincantes  dentro del partido y al propio “establishment” republicano. El excandidato a la presidencia Mitt Romney y grupos de acción política cercanos al partido han gastado millones de dólares contra Trump; incluso Romney tildó al magnate de “repugnante y desagradable” por no desmarcarse del apoyo que obtuvo por parte de David Duke (ex líder del Ku Klux Klan).

A falta de las primarias en California, Montana, Nueva Jersey, Nuevo México y Dakota del Sur (que se celebraran el 7 de junio y que suman 303 delegados), con toda probabilidad Trump saldrá elegido oficialmente candidato en la convención de Cleveland (Ohio), que se realizará entre los días 18 y 21 de julio. Según cálculos del Real Clear Politics,  el magnate cuenta con 1.238 delegados con derecho a voto en la convención y de ellos 88 son delegados que no estuvieron comprometidos con ningún candidato. Al no tener contrincantes, es casi seguro que Trump se quedará con los delegados de los estados en los que aún no se han celebrado primarias.

¿Por qué un desconocido de la política puede ser candidato a la presidencia de Estados Unidos? He aquí algunas de las claves:

1) Los rivales. Según el analista Guillermo Lousteau, “Rubio tiene un discurso demasiado armado que no transmite honestidad”. El discurso de Rubio (o “pequeño Marco” como era llamado por Trump) fue perdiendo credibilidad y fuerza poco a poco hasta provocar su retirada después de las primarias de Florida. Por su parte, Ted Cruz es demasiado derechista e intolerante, con discursos que no gustaron nada a las élites republicanas de Washington. En cambio, Trump en los debates, con un claro dominio del relato, siempre consiguió poner a sus rivales  a la defensiva.

2) Base electoral. El periodista Rafael Vilasanjuan  explicó que América es una  “sociedad dividida y afectada por la brecha de desigualdad de un sistema económico profundamente injusto, con ganancias millonarias que escapan al fisco y salarios basura cada vez más extendidos en la clase media”.

trumpLos votantes de Trump son blancos de clase social media, hombres y mujeres de todas las razas y edades, evangélicos, moderados y conservadores. Es decir, que cuenta con el apoyo de todos los hombres y mujeres que se sienten excluidos y enfadados con la política y hartos de los políticos. Muy acertadamente, el consultor y asesor en comunicación política Antoni Gutiérrez-Rubí manifestó que “ha calado el mensaje de Trump emocional, anticapitalista, que va directo al estómago de los votantes y no a su cerebro”. Por otra parte, para ganar las elecciones presidenciales, Trump tiene que aumentar el apoyo de los electores blancos, a pesar de que la población blanca ha dejado de ser mayoría en EE.UU, por esta razón  tiene que contar también con el voto de los hispanos y afroamericanos.

3) Inmigración. La política sobre la inmigración que propone Trump es racista y xenófoba, llegando a tachar a los mexicanos de “violadores” y “narcotraficantes”. En este apartado, el candidato en la primarias se compromete a cerrar la entrada a los musulmanes, construir un muro de 2.500 kilómetros en la frontera con México (y que sea este país el que pague esta construcción), y  expulsar a 11 millones de inmigrantes latinoamericanos sin papeles; todo ello a pesar de que su mujer, Melania, nació en Eslovenia y podría ser la primera dama de origen inmigrante.

4) El mensaje. Trump lanzó su candidatura con un mensaje radical, xenófobo, duro, populista, ególatra y demagogo. Este tipo de retórica es percibida como positiva y valiente por una población pesimista, cansada y enfadada con el “establishment” del partido y con los políticos en general. En este sentido, vuelvo a las palabras de Antoni Gutiérrez-Rubí que manifestó que “Trump puede ser odioso, pero no es un descerebrado, aunque lo parezca, él sabe del poder del lenguaje convertido en espectáculo dirigido a una sociedad conectada en la que la materia prima es la información”.

El político Trump ha sabido conectar emocionalmente con la américa empobrecida, castigada por la crisis, con mensajes claros como “no necesito vuestro dinero, solo quiero vuestro voto”, utilizó el slogan de la campaña de Reagan de 1980 “hagamos una américa grande otra vez”, “puestos de trabajo en peligro”, “sueldos congelados”, “vuestros hijos no pueden ir a la universidad”…

La cobertura mediática es un elemento clave en la victoria de Trump, aderezada con burlas a sus rivales, propuestas polémicas, giros imprevisibles, etc. El magnate inmobiliario se ha convertido en toda una estrella televisiva, él sabe llegar a la gente  porque dice que es un hombre hecho a sí mismo lejos del “establishment” republicano; no desaprovecha cada oportunidad porque sabe que utilizar el mayor espacio de comunicación es una de las claves del éxito político, y, por si fuera poco, siempre apela al miedo y a las emociones en cada intervención.

5) El partido. Dentro del Partido Republicano, los líderes de la vieja guardia, que se  prepararon durante años, no se presentaron en las elecciones del 2012 y los líderes emergentes tampoco lo han hecho en estas primarias. Actualmente, dicho partido, que hace más de 40 años combina el libre comercio con el liberalismo económico, se encuentra con tres problemas graves: perder las presidenciales, no mantener el Congreso y el Senado, que conquistó en el 2014, y defraudar a la base ideológica de sus votantes.

6) El futuro. En la primera fase de las primarias, el director de campaña, el lobista y consultor Corey Lewandowsky, aconsejó a Trump emplear un mensaje potente y radical para reducir a sus rivales republicanos, mensaje que funcionó. De ser definitivamente nominado candidato, Trump tendrá que cambiar su mensaje e imagen; en esa tarea ya se encuentra Paul Manafort Jr., quien fue asesor de Gerald Ford, Ronald Reagan, Bush padre e hijo y de John McCain. Con una estrategia milimétricamente  elaborada y con un discurso más moderado para conquistar el voto latino, que es decisivo en las elecciones presidenciales, Trump puede ganar las elecciones del 8 de noviembre de Estados Unidos.

El virtual candidato republicano aún no sabe si en las próximas presidenciales se enfrentará a Hillary Clinton o a Bernie Sanders, los dos precandidatos del Partido Demócrata. Clinton tiene más posibilidades de ser elegida aunque está atravesando por momentos difíciles, ya que su imagen se ha visto afectada al conocerse el informe interno del Departamento de Estado sobre el mal uso del correo electrónico cuando ella era jefa de la diplomacia estadounidense.

Javier Paredes

Javier Paredes

Sociólogo

@javier_paredesj

El malson americà dels republicans

El primer dimarts desprès del primer dilluns dels mesos de novembre dels anys de traspàs, se celebren les eleccions presidencials dels Estats Units. És el moment culminant del major espectacle polític del món, i que ara està en plena efervescència. Per parlar d’això, el 10 de març va acompanyar-nos als sopars del CPeytibilub Còrtum en Xavier Peytibi, un apassionat dels processos electorals –confessa seguir fins i tot les eleccions de Leshoto- i amb molta probabilitat, una de les persones que està més al corrent de la política nord-americana a Barcelona.

Les eleccions americanes que se celebren aquest 2016 són de les més importants que s’han fet en els darrers temps. I no només perquè s’acaba l’era Obama, també per la manca d’un lideratge clar dins del partit Republicà, que ha portat que es postulin com a presidenciables fins a 12 candidats conservadors.

Però comencem a parlar dels més senzill, dels candidats del partit Demòcrata, on Hillary Clinton semblava tenir un camí planer desprès de la desfeta patida el 2008 davant un poc conegut Barack Obama, que va acabar per ser el primer president afroamericà en arribar a la Casa Blanca. Per ella aquestes eleccions es plantejaven com una forma de rescabalar-se d’una derrota dolorosa tant a nivell econòmic –al 2010 encara estava pagant els deutes de la seva campanya- com a nivell anímic. Tota una Clinton perdent davant un desconegut és un fortíssim cop a l’autoestima.

Per això Hillary Clinton ha començat a fer una campanya diferent. Ha començat a passejar Clinton-2016-300x180per les ciutats dels Estats Units amb una caravana –diuen que carísima- per trobar-se amb líders veïnals, associacions de pares, grups de treballadors a les barres dels bars…. Desprès agafa el seu avió privat i torna a la seva casa de Nova York. Tot sembla anar bé. Però els països canvien i la gent també. De cop i volta apareix un personatge poc comú pel que és la política nord-americana que es diu Bernie Sanders. Un senador per l’estat de Vermont, elegit com a independent i que es defineix com a socialista. Bé, no del tot. Desprès de comprovar que ser socialista resta un 50% del vot ara diu que és socialdemòcrata, que només en resta el 20%.

Sanders no és nouvingut en això de la política. Ha participat en els moviments en defensa dels drets civils des de la dècada dels 60 i va ser alcalde de Burlington, una ciutat o es va viure una gran crisi en enfrontar-se als promotors immobiliaris que volien fer apartaments de luxe als terrenys d’una antiga empresa abandonada i que ell va aconseguir convertir en habitatges socials. Per situar-nos. Estem parlant d’un home que va ser capaç de fer habitatge social a l’Amèrica de Ronald Reagan. I que amb polítiques com aquesta va aconseguir convertir la seva ciutat en el millor lloc per viure dels Estats Units.

feel-the-bern2Sanders va guanyar a New Hampshire i Clinton veu com apareixen els seus fantasmes del passat. En principi res no fa pensar que ella no sigui la candidata demòcrata, té el suport del vot afroamericà i del vot llatí i la immensa majoria dels superdelegats, aquells que aniran a la convenció demòcrata a elegir candidat sense estar sotmesos a un mandat per ocupar càrrecs públics, li fan costat; però un 70% dels joves vota al seu contrincant, i de fet fan campanya al seu favor utilitzant molta imaginació i alguns recursos poc comuns, com pot ser l’aplicació de contactes Tínder.

Per tenir opcions Sanders hauria de guanyar el 60% dels Estats que queden per fer primàries. No sembla fàcil, però Hillary segueix tenint la por al cos desprès de perdre contra pronòstic a Michigan, on les enquestes li donaven un bon avantatge uns dies abans.

Al camp republicà, i molt a pesar del partit, la gran estrella és Donald Trump; un multimilionari que l’any 2008 afirmava que Hillary Clinton era la millor presidenta possible pels Estats Units. Per entendre’ns el mirall europeu de Trump seria Silvio Berlusconi. I la clau del seu èxit rau en cinc punts:

  • Uns canvis demogràfics i econòmics que han instal·lat la por al cos dels treballadors blancs que formen el gruix dels votants republicans. Gent que veuen que els seu somni americà no arribarà mai.
  • Uns canvis socials que fan que avui a Amèrica passin coses impensables fa 15 anys, com el matrimoni homosexual o la presència d’un afroamericà al cap del país. El que genera un rebuig en bona part de la població que explica l’aparició de fenòmens com el Tea Party.
  • Una tendència a que només els elements més radicals s’acostin a les urnes quan hi ha primàries o caucus.
  • Una retòrica agressiva i irracional, on podem dir que s’han perdut les formes i les maneres. Es veu que no passa només aquí. Fa uns dies defensava la necessitat de barrar la frontera amb Mèxic perquè ara era permeable “a qualsevol terrorista islamista pot portar el virus de l’ébola a través seu”. Òbviament, els llatins se li enfaden, però és igual. Abans ja votaven demòcrata.
  • La seva pròpia personalitat, envejada per molts. No depèn de ningú, no necessita demanar diners, ni tampoc gastar-los. Sap que un tweet seu tindrà repercussió –se’ls escriu ell mateix- i que garanteix espectacle, pel que només necessita una trucada per sortir a una televisió.

Al seu costat Jeb Bush. L’home cridat a ser president. El candidat que més diners va recaptar. El favorit ara fa sis mesos quan va recaptar 157 milions de dòlars, que va malbaratar fent campanya en contra de Marco Rubio a Florida, i que ja ha renunciat a seguir competint.

La gran esperança republicana per desfer-se de Trump és Ted Cruz. En temps normals no hauria tingut cap suport pel seu discurs que molts consideren com el més radical de la història del partit. Vinculat al Tea Party.

Més lluny queda Marco Rubio, que ja hauria plegat de no haver guanyat in extremis a Minnesota. I encara més John Kasich, el perfil del candidat republicà de tota la vida.

També va plegar Chris Christie, qui ha donat el seu suport a Trump, hi ha qui diu que amb la inconfessable i improbable pretensió de ser el seu vicepresident, al mateix temps que ha venut lestrump seves bases de dades de Marco Rubio. Una altra ex candidata, Carly Fiorina, va optar per donar el seu suport a Ted Cruz. “Les seves idees m’horroritzen, però al menys no és Trump”.

El desig ocult dels republicans es que Trump no tingui una majoria suficient en la seva convenció i que tots uneixen forces en contra seva. El més probable és que aleshores el candidat que finalment es presentés a la presidència no fos cap dels perdedors en les primàries. Seria el moment de Mitt Romney, anterior candidat, o de Paul Ryan, actual líder del partit.