El Ingenio busca reviure amb una campanya de micromecenatge

Et pots fer mecenes d’aquest establiment emblemàtic des de 15€ a vkm.is/elingenio

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El 1838, l’any que va néixer El Ingenio, Barcelona vivia reclosa dins les muralles. Encara faltaven 10 anys perquè s’estrenés el primer ferrocarril a Espanya entre Barcelona i Mataró. I Samuel Morse va fer la primera demostració pública d’un instrument que havia de revolucionar les comunicacions: el telègraf. La família Escaler va reunir aquell any un grapat de duros per obrir un nou establiment a Rauric. Ja es va dedicar des dels inicis a l’artesania del cartró pedra i les seves calaixeres van començar omplir-se de pessetes que auguraven llarga vida al negoci. 179 anys després, els d’El Ingenio han fet el primer pas cap al nou model econòmic, el de la col·laboració, el de l’empoderament ciutadà, el de la coresponsabilitat. Per això han llençat aquesta campanya de crowdfunding a vkm.is/elingenio, un projecte d’economia del segle XXI per rellançar un negoci del segle XIX.

Col·laboració ciutadana

Cada aportació al Verkami és una tona d’il·lusió per l’establiment, però també una garantia de futur per El Ingenio. Cada aportació, per petita que sigui, és encara més que una compra a la botiga. És un missatge que els diu: “hi som, us impulsarem, no us deixarem caure mai”. Perquè que un mecenes faci precompres en un portal online, sense el tracte humà del taulell, és un exercici de compromís inèdit, i que fa immensament feliços als responsables del local. Encara amb 15 dies per acabar la campanya, són per sobre dels 10.000€ de recaptació. Però en falten gairebé 5.000 més així que cal seguit sumant! A fer córrer la veu! A compartir posts a les xarxes i animar a amics, coneguts i saludats!

 

Una cena con Javier Pérez Andújar

perezJavier Pérez Andújar nos saluda con un piropo: “Muchas gracias al club Córtum, que parece más lárgum que córtum” y a partir de aquí empieza a responder preguntas a través de las cuales explica su carrera, su escritura, su visión del mundo y de las realidades que conviven en Barcelona.  En seguida descubrimos que es difícil resumir sus palabras, que lo mejor es irlas dejando fluir.

“Yo escribo porque no sé hacer otra cosa, porque mientras escribo no tengo que trabajar, por escaqueo, por supervivencia. Pero es una cosa muy personal. Si yo hubiera sido rico y hubiera sido explorador, pues habría escrito sobre cómo atravesé el desierto del Gobi, pero yo lo único que atravesaba era el descampado, Escribo de lo que sé.  Hay una intención trascendental muy íntima, que es trascender en la literatura, pero no busca una pretensión social. Lo que ocurre es que  las cosas no le pasan a uno solo en la vida, le pasan a todo el mundo, nadie es la única persona que se ha roto un brazo ni es la única persona que ha nacido en un barrio, así que lo que dices al escribir es contagioso, porque le ha pasado a todo el mundo y se pega”

Y tras esta declaración de principios aparece otra en forma de ironía: “Si yo hubiera nacido en Versalles, pues escribiría como Proust y escribiría con frases largas, bueno, frases largas si utilizo. Utilizo frases largas porque en el fondo me encanta el estilo burgués. Y utilizo frases subordinadas porque, de algún modo, pertenezco a las clases subordinadas, y por lo tanto tengo más derecho que nadie a utilizar estas subordinadas”.

img_4370“Me encanta la literatura burguesa, pero aunque me encanta esa maquinaria literaria que pusieron de moda los escritores a partir del siglo XIX no tengo el ni fondo ni los conocimientos ni la forma para explicar madame Bovary, como mucho para explicar cómo se montaban las peluquerías en los pisos, que es otro tipo de figura femenina. Intento ser sincero y jugar con las cartas que tengo. Eso, de repente, parece que se convierte en una militancia, pero es una escritura. Este es un primer grado. Luego viene un segundo cuando te dicen que lo que escribes responde a una realidad social. Yo no la rechazo, al contrario, la asumo, pero la asumo a partir de la literatura. Yo hablo de la lucha de clases porqué crecí en un ambiente politizado y en clase los profesores te enseñaban a Marx. Y la vida era normal. Y en el colegio te enseñaban cosas, y no a tocar la flauta”.

Esta admiración por la literatura burguesa le lleva a algo que vive como una cierta contradicción: “detrás de lo que cuentas hay un bagaje personal y biográfico. Descubres que te haría ilusión que fueran los tuyos los que lo leyeran, pero es que los tuyos no leen y todavía te preguntan con cara rara ¿Y aún te dedicas a esto? ¿Te ganas la vida con así? Pues no, pero hoy en día nadie se gana la vida con nada, así que tampoco es tan raro. Escribes de un montón de amigos y de gente que pasa de leer o no tiene la costumbre de leer. Y escribes para el enemigo y te das cuenta cuando ves a lectores burgueses”.

“Yo en el fondo me quería hacer escritor por Jack London, me gustaría ser como era él. Un escritor humilde americano, de clase obrera. Claro que él se lo había currado y había sido navegante. Era muy consciente de la contradicción en la que incurría porqué contaba todo lo que le había pasado siendo parte de la tripulación de barcos y sabía que eso nunca lo iban a leer los suyos, sinó los burgueses. Los llamaba así. London era militante socialista, pero no de la línea socialdemócrata. Era socialista norteamericano del año 15, o sea, era un trostkista duro de pelar. Y entendía la literatura como una trampa diabólica en la que sólo quieres escribir, pero estás atrapado por una contradicción social que te lleva a cuestionarte tu propia literatura”.

“Quizá, si existe una literatura obrera es esta, la del obrero que quiere emanciparse de su condición, y eso es un concepto marxista: la emancipación del trabajador. La última intención del proletario es dejar de serlo, abandonar su clase y la solidaridad bien entendida empieza por uno mismo”.

También nos regaló una reflexión sobre Barcelona, una ciudad que para él no ha cambiado, pues “siempre ha tenido el mismo aspecto en el centro antiguo ha tenido un pozal de pobreza y de miseria y en los alrededores también. Ahora en la periferia se abren muchas peluquerías, y peluquerías caninas, y hay rayos UVA, pero donde está la gente recién llegada es en Ciudad Meridiana. Hay que ser político hasta el final, radicalmente político. La ciudad somos todos. Barcelona era desierto y avenida de la luz era una canción de loquillo . Cuando hay pobres y ricos hay oasis y hay desiertos”.

“Hay que hacer justicia y punto”, dice recordando la pobreza de las barracas y refiriéndose a la reconciliación de clases. “Mientras la barracas existieron no se podían reconciliar, ahora que son historia, que solo hay fotografías, pues sí. Así es fácil. Así me reconcilio yo también. Uno tiene que ser leal a lo que es.  Somos lo que somos, Yo no soy un trabajador. Yo no he pegado un palo al agua en mi vida, puedo abrogar por ellos, pero yo soy internacional por los bloques, porque cuando he ido a las ciudades he visto que todas las periferias son iguales , reconoces la forma de andar de las calles, quizá no lleven la ramita de romero en el bolsillo de arriba, pero es muy parecido el tono. Hay una internacional de clase y de vivienda. Y luego una internacional de los libros, de lectura, de leer”.

2017-01-12-photo-00000347Su discurso de clase se recrudece cuando alguien le pregunta si sería buena otra Gauche Divine en Barcelona: “Mejor que no, para tener pijos tomando gin tonics, pues no. La Gauche Divine estaba bien en cuanto no era Gauche Divine, cuando cada uno estaba en su casa haciendo lo que sabía hacer, como Gil de Biedma escribiendo. Eran todos geniales, pero cuando dejaban de ser lo que eran para montar la Gauche Divine, pues no sé. ¿Desde cuándo se necesita tener artículos de lujo para tener justicia? La Gauche Divine era para ellos y eran clasistas. Marsé les gustaba como animal de compañía. Tal vez fueran un grupo de gente de izquierdas que se lo pasaban bien y que se comprometían, pero yo sentía mucho más cerca los comités de empresa de la SEAT”.

Y la pregunta inevitable ¿Hay libertad de expresión hoy en Cataluña?¿Cómo se sintió cuándo se produjo todo el escándalo sobre el pregón alternativo de la Mercè? Y su respuesta es contundente: “En Cataluña hay libertad de expresión, lo que no hay es valor para ejercerla. Nos escudamos en el no digo nada porque se me echan encima. Y sí tío, se te echan encima, pero no va a venir la policía secreta a llevarte”.

“Claro que hay una presión social, pero presión social la ha habido siempre, la tenían nuestros antecesores en la lucha por los derechos obreros y civiles. Imagínate los negros de Alabama de los años 60 o 50, imagínate los obreros de los años 20. Esos sí que tenían presión. Que a ti te de corte decir lo que piensas en twitter porque te insultan y te dicen lo que sea, eso no es que no hay libertad de expresión, esto es que lo que eres es un lila. No hay libertad de expresión porque no la ejerces, porque estás renunciando tú a ella. Pero libertad tenemos y no podemos regalarla”.

foto1“Yo no le di importancia al pregón alternativo. En último término porque lo intelectualicé y pensé en el derecho democrático que tiene todo el mundo. Eso fue cuando pensé; porque de buenas a primeras, como en la vida le ha dado importancia a lo que hace esta gente, es como si me hubieran dicho en Venus hay una tribu que toca la trompeta. No sabía ni de lo que hablaban. Luego, cuando vi que la cosa tomaba trascendencia, y me fui enterando por impregnación, me salió el mal bicho que llevo dentro y quería escribir un artículo, menos mal que me pararon los pies, que se llamaba “El papel de Albá”. Pero yo lo hacía solo por reírme, para divertirme, y no por fardar”.

“No sé cómo acabará el debate independentista. Es un tongo y el que se tenga que caer en el asalto quince, se caerá en el asalto quince. Acabará vendiéndose a raudales y la gente lo va a pasar fatal, va a sufrir en silencio un montón. Han dado una trascendencia biográfica, histórica y emocional a una cosa que ni siquiera ha salido de ellos, porque se la han vendido, han chalaneado, y le han comprado una moto, a otro, que no saben ni siquiera de donde ha salido, e igual es robada”.

Si alguien habría podido escribir una buena novela policiaca sobre la actual situación en Cataluña, no duda en señalar a Vázquez Montalbán “Aunque Montalbán tenía todos los registros, empezó siendo charnego y acabó siendo polaco. No sé desde que punto de vista lo habría escrito, pero habría sido una novela muy bonita Carvallo y el Proceso”.

Y también le preguntamos sobre el papel de los intelectuales en la sociedad y se refiere sin dudar a Pier Paolo Pasolini a quién define como el gran intelectual del siglo XX “Iba a las entrevista que le hacían porque cualquiera que tuviera una cadena lo tenía que entrevistar,  pero ni iba a debates o tertulias, escribía artículos, escribía libros, hacía películas y se veían. Y ya está. Eso es lo que tiene que hacer un intelectual. Cuanto más mediático más sospechoso es  un intelectual”.

“Los formatos mediáticos no dan tiempo a una persona que quiera desarrollar una idea. Habría que conseguir es que lo medios cuidaran a los intelectuales. Ahora solo aparecen para hablar de política. La política se ha convertido en politiqueo y se lo ha comido todo. Y no deja espacio para nada, ni para la política Es que ni siquiera hablar de la corrupción es política, porque la política es desmontarla”.

Para acabar Córtum le propone que relacione a los personajes del Capitán Trueno con los protagonistas de la vida política española.

“Crispín es evidente: Errejón, no hace falta decir mucho porqué, pero bueno.  Goliat, para mí era evidente, pero creo que lo tendré que explicar, Goliat es David Fernández, se le da un aire, Goliat iba siempre con camiseta y tiene un parche en el ojo. David Fernández no tiene parche, pero la CUP si que está parcheada, es un chico de acción, un político de acción es un poco Cascanueces, como era Goliat, pero me parece que a David Fernández le ha tocado más recibir las nueces que cascarlas. Sigrid es difícil, pero como es la reina de Thule, pero no es la típica reina que está en su casa, ella se embarca, es una chica que se va a la guerra y tal, así que a mi me sale Mónica Oltra. El Mago Morgano es como el profesor Bacterio del Capitán Trueno, el que inventa cosas -inventó el globo antes de que se inventara el globo-. Este inventor chiflado que en el fondo sabe lo que hace es Julio Anguita. Y con Zaida, la reina de los negreros, en este personaje me sale enseguida, Inés Arrimadas. Lo que pasa es que Zaida luego se vuelve buena y se enamora del Capitán, no sé yo si Inés está dispuesta a llegar a este extremo”.

¿Y el Capitán Trueno?. Pues vamos a decir primero los que nombres los aspirantes que no han llegado. El primero era Pablo Iglesias,  pero este no sirve para Capitán Trueno, porque aspira a general. También podría ser Pedro Sánchez , pero hay una diferencia muy grande, y es que el Capitán Trueno ganaba siempre. Nadie puede ser el Capitán Trueno, nadie famoso Tiene que ser alguien normal, como un sindicalista retirado, un yayoflauta , que las ve venir, pero está un poco decepcionado pero que si le llaman él va, claro. Él está en los desahucios, en las puertas de los bancos y delante de la tele haciendo zapping y cagándose en la puta que los parió a todos”.

Sense projecte no hi ha ciutats

hereu2Jordi Hereu ha estat el darrer convidat dels sopars debat del Club Còrtum i davant mes de 60 persones ha explicat que es per ell la ciutat. O millor dit, per què les ciutats, per ser-ho de debò els cal tenir un projecte democràtic compartit per la ciutadania i capaç de sobreviure a la immediatesa del debat polític.

I ens ho explica d’una manera ben gràfica: “la ciutat és on hi ha cafès”, on hi ha llocs on la gent es troba i comparteix, on decideix que vol fer i cap a on vol anar. És el que ha fet Barcelona, però no el que passa en un món que s’urbanitza a gran velocitat.

Les dades de les Nacions Unides són aclaparadores. A principis del segle XIX, ara fa 200 anys, només el 3% dels habitants del planeta vivia a ciutats, a principis del segle XX era ja el 13% i cap a l’any 1950 el 29,7%. Arribem als primers anys del segle XXI amb el 48,7% de població urbana i només en una dècada, el 2015, aquesta ja supera amb escreix el 55%. I les previsions es que la cosa vagi creixent fins que les ciutats arribin a acollir dos terços de la humanitat d’aquí no gaire, cap al 2050.

xerrada-hereuEl problema, i gran, es que la gent es concentra en gran aglomeracions urbanes, en extensions enormes on les persones viuen una al costat de l’altre sense compartir res, sense serveis mínims, sense urbanització, en grans slams o en faveles. La situació és prou greu com per que el secretari general de les Nacions Unides, Ban Li Moon, un home habitualment assenyat i una mica bullit, renyés als governants del món per la “tremenda immoralitat en la que hem caigut”.

I novament les xifres parlen: més de 1000 milions de persones viuen actualment per sota del llindar de la pobresa i són 850 milions, prop de vint vegades la població d’Espanya, ni tan sols tenen una casa per viure, ni tan sols un sostre en un slam.

És el que passa quan es deixa la ciutat única i exclusivament en mans del sector privat. “No es pot fer ciutat sense el sector privat”, afirma Hereu, “però la ciutat, per ser-ho de debò ha de ser expressió d’un projecte col·lectiu de la seva ciutadania”.

hereuÉs necessari fer entendre a la iniciativa privada que només les ciutats amb projecte poden generar valor. I aquestes ciutats amb projecte són aquelles capaces de generar llibertat, benestar i cultura. Al cap i a la fi, les ciutats sempre han estat refugis on la gent ha vingut a retrobar-se a si mateixa, a buscar oportunitats i trobar l’aire de la llibertat. Com deia l’Octavio Paz, “la ciutat són els altres”.

Fer ciutat, com ens recorda Hereu, és aconseguir pacte per decidir per on passen els cotxes, quina mena d’urbanització es segueix i amb quin propòsit, com es reparteixen els recursos per equilibrar les necessitats de la ciutat. I això no ho fa un sector privat que crea metròpolis gegantines, on en alguns casos, com el de Santiago de Xile, el barris benestants no traspassen un cèntim als més necessitats, això es fa amb diàleg.

Ètica és el que ens cal?

Victòria CampsAquesta és la pregunta que la Victòria Camps es fa en començar la seva xerrada davant els 42 assistents del darrer sopar del Club Còrtum. D’entrada un record al cinquè aniversari de l’esclat del moviment dels indignats, un alè fresc capaç d’aixecar grans expectatives entre la ciutadania, però que està generant una certa sensació de decepció perquè aquesta indignació sana u saludable no s’ha reconduït de la millor de les maneres. I d’aquí el títol de la xerrada A favor de la moderació una reflexió que també recull en el seu darrer llibre Elogi del dubte un veritable al·legat en contra dels extremismes. I això la converteix en una virtut fonamental.

Normalment concebem l’ètica com un seguit de normes que es poden projectar en un determinat codi. Els Deu Manaments, o la Declaració Universal dels Drets Humans . Quan el PSC li va oferir ser senadora, allà als any 90, li van dir que a la política li calia molta ètica. I recorda que la darrera persona que li va proposar redactar un codi ètic per un partit polític va ser Jordi Pujol, qui li insistia que als joves de CDC el calia molta ètica.

Així que els codis ètics no resolen res. Ja tenim el drets que és el que regula els límits. La corrupció política és il·legal, els codis ètics no fan res més que repetir allò que ja diuen les lleis, tot i que sovint vagin més enllà del que diguin les pròpies lleis. Però desprès aquests codis s’han d’aplicar i han de ser interioritzats per les persones. Així que el que fa l’ètica és construir una personalitat moral.

El grecs, que van ser els primers de parlar sobre el tema, no es referien a codis, sinó a virtuts, a complements que feien a una persona adequada per poder viure en societat. I aquestes virtuts dels grecs eren en definitiva les mateixes virtuts cardinals dels cristianisme: la justícia, la prudència, la templança i la fortalesa, que d’alguna manera venen a marcar tot just el contrari de qualsevol excés.

Trobar el terme mig és important a l’hora d’aplicar les lleis, doncs cada cas és diferent, i és aquí on entra en joc l’ètica, la capacitat de les persones per autoregular-se.baixa

Un cas podria ser el de la llibertat d’expressió. Les societats democràtiques abominen de la violència física, però el seu lloc ha estat ocupat per una violència verbal que els nous mitjans tecnològics han anat abonant.

L’ètica, el terme mig, suposa una certa modèstia. I també saber on som. Vivim en una democràcia representativa. Un model que tots els politòlegs coincideixen en assenyalar com el menys dolent dels possible. De fet, els propis grecs, el inventors de la democràcia, o d’una certa forma de democràcia de la que estaven exclosos les dones, els esclaus, els servents i alguns d’altres, entenien que el millor govern possible era l’aristocràcia, que definien com el govern dels millors, però aquests millors no existeixen, així que cal parlar. Millor dit, enraonar, fer entendre les raons de cadascú, tot i que no es comparteixin.

Camps defensa la roanabilitat en front de la racionalitat. Al cap i a la fi la racionalitat és finalista i egoista, busca una determinada finalista, mentre que la raonabilitat  implica ficar-se en la pell de l’altre, arribar al comú acord i deixar de banda els aspectes dogmàtics. I això implica humilitat i modèstia. Situar-se just a l’altra banda dels populismes, que podríem definir com aquells posicionaments que ofereixen solucions simples a problemes complexos. El populismes busquen captar la gent emocionalment, i això és el que fan els extremismes.

La indignació va sacsejar la consciència de la ciutadania, però ha produït extremisme, la reacció és l’ira i la por, però més enllà no es va enlloc. La sana indignació d’ara fa cincs anys va derivar capa a posicions extremes que fan impossibles les reformes i anar als arrels dels problemes. Es tracta de recuperar la amb la política i entre els polítics. Saber que tots tenen les seves raons. I això mai no arribarà amb posicions extremes.

ética-599x275La Victòria Camps acaba la seva intervenció recomanant dos llibres. El primer El retorno de los chamanes, de Víctor Lapuente on descriu la política del que denomina xamans, carregada de grans principis, de grans objectius, de grans frases, i la contraposa a la política de l’exploradora –en femení- que té un discurs temptatiu, reconeix allò que ha pervertit la realitat i la reconeix i la intenta canviar sobre la marxa. Més avorrida, sense grans principis potser, però capaç de portar-los a la pràctica.

L’altre és El rebel, de l’Albert Camus, on defineix el rebels com aquells capaços de reconèixer que l’existència humana té una dimensió absurda. I aquest reconeixement és el que porta a la indignació. A l’altra banda el revolucionari, que busca la igualtat, que vol corregir les coses des d’un únic punt de vista i imposar les seves postures. I això ens mutila. La imposició sempre té un component de mutilació.

Amb l’ètica probablement no es trobi una gran veritat, però ens dóna elements per anar funcionant com a societat mentre l’anem buscant. Ens ofereix morals provisionals que ens ajuden a actuar quan hem de fer alguna cosa. I això té molt a veure amb la llibertat, que és la forma de trobar en cada moment la solució més oportuna.

El debat ens porta cap a altres terrenys. Ens acosta a la violència de gènere, un exemple de que les lleis són per si mateixes insuficients. La igualtat està resolta jurídicament, però no a la pràctica, l’ètica té a veure en transformar la mentalitat, en canviar actituds i, probablement, en diferenciar entre legalitat i justícia.

També es parla de la manca de lideratge. Es constata que als polítics actuals els acostuma a faltar una de les virtuts cardinals, que és la fortalesa. Massa pendents dels resultats electorals i no d’allò que cal fer en cada moment encara que pugui ser impopular. I això no s’aconsegueix autoritat moral. I arribem fins a Síria i el yihaddisme per descobrir que també la moderació té els seus límits, que h ha coses que mai podem tolerar i sobre les quals hem de ser intransigents. Una de les poques excepcions del dubte, a ben segur. I que ens posa en la contradicció de veure com el fanatisme és una actitud moral, però completament equivocada, tant pel que fa als mètodes com en les seves finalitats.etica

I acabem amb una visió sobre l’acceptació de la corrupció per concloure que no hi ha la moralitat pública de quan la nostra societat era més homogènia, on hi havia coses condemnades com podien ser l’adulteri, o l’homosexualitat. Condemnes sovint incorrectes i injustes, però que formaven part d’una moral col·lectiva que a mida que han anat canviat els temps , a mida que hem anat aprofundint en societats més lliberals  que aposten cada cop més per les llibertats individuals, s’ha anat perdent. I aquesta és una de les coses que impedeixen acabar amb la corrupció. No hi ha un costum, un ethos entès com aquell costum que fa que les coses siguin com són,  que la condemni, i no que només ens indigni.

El fons fotogràfic del Diari de Barcelona

081dibaFundat  al 1792, el Diario de Barcelona és considerat el degà de la premsa europea. Des de 1814, de la mà de la família Brusi el diari es converteix en referent de la burgesia catalana. Finalment, l’any 1985 l’Ajuntament de Barcelona va comprar la capçalera en un moment de crisi, fins que al 1994 va deixar de publicar-se.

En aquest procés, el valuós arxiu del Diari va passar a l’Arxiu Municipal de Barcelona. El fons fotogràfic, format per unes 300.000 imatges classificades en carpetes temàticament per iniciativa del que fou catedràtic d’Història medieval el  professor Manuel Riu, es conserva actualment a l’Arxiu Fotogràfic de Barcelona, on ha estat objecte d’un minuciós procés de reclassificació, inventari i conservació preventiva. La Comissió nacional d’avaluació i accés va aprovar l’eliminació de les fotografies d’agència posteriors a 1940, còpies d’escassa qualitat fotogràfica amb problemes de conservació, mentre els treballs s’han centrat en les còpies originals de fotògrafs que treballaren pel Diari com Juan Antonio SBrusi1-650x360áenz Guerrero, que va ser fotògraf fixe de plantilla del Diari, i el fons del qual es conserva a l’Arxiu Nacional de Catalunya, els Brangulí, els Pérez de Rozas, Joan Guerrero i molts d’altres, amb imatges de gran valor documental especialment en els anys de la transició. El fons conté també l’arxiu de l’antic diari “El Día Gráfico”, un dels títols pioners i emblemàtics de la premsa gràfica al nostre país.

Altres fons fotogràfics de diaris es conserven en arxius públics, com el de Solidaridad Nacional i La  Prensa del movimiento a l’Arxiu Nacional de Catalunya,  que de fet estaven a l’edifici del Carrer Villarroel cantonada Consell de Cent on l’arxiu va iniciar la seva activitat i que actualment ocupen dependències de la Biblioteca de Catalunya.

logoEl fons fotogràfic del Diari de Girona es conserva al Centre de Recerca i Difusio de la imatge de l’Ajuntament de Girona, i comprèn 160.000 fotografies entre 1945 i 2004. Els arxius fotogràfics d’altres diaris han passat a noves capçaleres com el fons del Noticiero Universal, que es conserva a l’arxiu de El Periódico de Catalunya.

Tot un patrimoni documental a preservar, que té com a referent altres experiències a nivell internacional: és el cas de l’arxiu del diari equatorià “El Telégrafo” que es conserva a la Universidad de las artes de Guayaquil, o del diari uruguaià “El popular” de Montevideo, convertit en un símbol de la resistència del país, amagat dins un pàrquing durant la dictadura militar, i preservat finalment  al Centro Municipal de Fotografia  de Montevideo, i que ha estat el tema d’un documental de gran difusió arreu del món.

Jordi Serchs

 

Jordi Serchs Serra

Cap de l’Arxiu Fotogràfic de Barcelona

 

LA DESIGUALDAD SOCIAL ES TAMBIÉN CULTURAL

Viendo una entrada de Facebook podrías pensar que Benja Villegas es escritor. Pero no. Bueno, de hecho sí. Es escritor. Y también grafista, realizador audiovisual, músico, intérprete de lo propio y de lo ajeno. Creador y creativo, es esencialmente un tipo que coje una idea y la retuerce hasta sacar oro. Polivalente, innovador, colaborador, generoso. Prototipo de perfil multimedia. Del artista que piensa a lo grande. Pero también del DIY or die. Anicet Lavodrama,  La Perrera o 372son parte de su talento. Cuando nos explicó su último proyecto transmedia, salivamos. Ya contamos los meses para verlo publicado.

Ahora hagamos una prueba. Cambia los nombres anteriores por otros que conozcas. Un músico, un actor, un escritor. Un redactor, periodista o guionista. Letrista, rapero o cantautor. Cantante, corista o solista. Cómico comediante, humorista. Se me ocurren infinidad de talentos, profesionales o amateurs, dedicando horas y esfuerzo a perseguir ese sueño de vivir de un trabajo que te gusta, donde puedas explotar tu capacidad de crear e innovar. Porque este rasgo, y no el simple acto de pensar, son posiblemente, el elemento realmente distintivo del ser humano.

Leí hace tiempo, creo que en un informe de la Unctad (aunque siguieron otros muchos de distinta procedencia), que entre creadores y creativos se contaban unos 25 millones de personas en todo el mundo; que entre los creadores y quienes explotan la creación, generaban aproximadamente un valor equivalente al 3% del PIB en muchos países (aunque UNCTADentendemos que en Estados Unidos o en Inglaterra, supera el 7%); que sólo en la Unión Europea las cifras de negocio son superiores a los 800 mil millones de euros… y que el 95% de los trabajadores de los diversos sectores de las industrias creativas y culturales eran autónomos o empresarios unipersonales o microempresas, con menos de 10 trabajadores. Repartiendo el volumen de negocio generado entre todo ese personal que contribuye como el que más a generarlo, trabajar en el sector debería ser un chollo. Pero no. El trabajo es precario, discontinuo pero no en muchas ocasiones fijo, y el reparto de los beneficios no es en absoluto equitativo.

No, no va esto hoy de la piratería, del IVA ni de la poca conciencia del valor de la cultura en nuestra sociedad. Esto va de la desigualdad,  en nuestra sociedades, donde el 1% de la población es tan rico como el 99% restante. La prensa informaba nuevamente sobre el tema a partir de un informe de Credit Suisse, pero ya hace meses Oxfam publició un informe demoledor al respecto. Lo uno me ha llevado a lo otro, y de ahí a reflexionar sobre el reparto de beneficios  en nuestro modelo de industria cultural y del entretenimiento. ¿Quién protege al artista, al creativo, a la fuente del talento? Ya no a la superestrella, sino al artista medio. Si el sistema va a cambiar, ¿hacia dónde? ¿Nos limitamos a las formas de producción, distribución y exhibición? ¿O revisamos en todo ello el reparto de beneficios? Una máxima en la que creemos: quien participa del proceso debe participar del resultado (y “migas” no es lo mismo). Al respecto,  unas palabras de un post de la artista canadiense Zoë Keating siempre resultan útiles para concienciar sobre el cambio necesario para atajar esta desigualdad cultural:

“Si pudiese presionar en nombre de todos los artistas de cualquier parte, pediría lo siguiente: 1) Datos. Quiero mis datos y no veo ninguna razón por la que todo el mundo los tiene y los explota… salvo los creadores que proporcionan los contenidos. 2) No replicar el pasado… no más muestreos ni encuestas… Aprovechemos este maravilloso mundo digital para tener informes permanentes de modo sencillo. 3) Clarificar qué es lo que estamos computando y encontrar un sistema de compensación equitativo, financiero o como sea…”

Félix Ortega

Emprenedor culturalAAEAAQAAAAAAAAMmAAAAJGYwYjUwNTk3LWFiZGMtNDg5MC05ODVmLWNjMGU1YzYwZjFhNw

@felixortega

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