¿Europa está fallando? Brexit y Joschka Fischer.

Brexit en contexto.

Europa tiene pendiente reinventarse. Joschka Fischer advirtió que la moneda única hacia inevitable sin unión política. Lo que vino después fue la pérdida de la “finalidad”. Tras su propuesta en la Universidad de Humboldt el 12 de mayo de 2000 de una Europa Federal, desde el ministerio de exteriores alemán intentó que la Unión Europea mantuviera una “dirección“. A partir de 2005, con la llegada deMerkel, los contornos de Europa se desdibujaron. Adiós a la “finalidad” que tuvo 40 años Europa.

Los nacionalistas de derecha se refuerzan en toda Europa, predican el egoísmo en lugar de la solidaridad. Joschka Fischer señala: “creo que sería importante ahora sentarse con los franceses en una mesa y decir: tenemos un problema que se llama “mancomunar” nuestro dinero; usted tiene un problema se llama “mancomunar” el poder estatal”.

En la actual Europa cada cual quiere hablar nadie quiere mancomunar ni siquiera la voz. Alemania ya antes de la crisis orientó la política exterior desvinculada del destino de Europa. Fracasó, puede justificar, los intentos que Europa hablase con una sola voz. Joschka Fischer pidió el ingreso de Alemania, no de Europa, como miembro permanente del Secretariado de Naciones Unidas. Alemania ha descubierto que puede tener una política exterior propia y jugar a ser un actor en la escena internacional. De la Alemania Europea pasamos a la Europa Alemana.

¿Europa en fallida?

Es el título del último libro de Joschka Fischer. No esperen soluciones. Ofrece un agudo diagnóstico de las causas de los problemas europeos actuales. Propone un marco de juego para intentar resolverlas. El libro, en cualquier caso, es una lectura esencial. Plantea esas cuestiones hábilmente evitadas por una política adicta atareas rutinarias. No es casual que los ciudadanos tengan, incluso, entusiasmo hacia todo aquello que queda fuera de los partidos políticos. Es la válvula de escape que expresa el hastío hacia una política por debajo de lo exigible. Joschka Fischer es un ardiente partidario de la construcción Europea.

Después de 2008 la crisis puso en la agenda política la necesidad domesticar los mercados y recuperar la dirección perdida en la construcción europea. Los principales países de Europa abdicaron en esos dos objetivos. La gestión de la crisis desde las élites financieras se convirtió en la nueva normalidad. La crisis fue mutando. Igual que una enfermedad haciéndose resistente a los diversos tratamientos erróneos.

Lo pero es que no es probable que esa “normalidad” pueda cambiar. Los partidos políticos se centran en una gestión rutinaria de una crisis, cuando esta exigearremangase en una ofensiva en favor de la integración europea y regulación de los mercados. ¿Tiene miedo de impulsar una política europea que no cuente con el apoyo de unos ciudadanos que no ven que europea les representen? Las medidas que tienen un impacto sobre la vida de los ciudadanos tienen legitimidad democrática. No se trata de mayor o menor aceptación. Europa está asentado en procedimiento que eluden la política y la democracia. Por esos es preciso un cambio de rumbo que permita recuperar la soberanía y la democracia. No son términos excluyentes. Europea los hace convergentes.

Crisis de confianza en un futuro común.

La crisis Griega se superpone a la crisis Ucraniana, ésta a la crisis de refugiados, la cual se le superpone una crisis política ante la ola creciente de xenofobia. El último episodio es la resultado del referéndum de Reino Unido. Refleja la enorme crisis de confianza de la mayoría de países respecto el proyecto común Europeo y sus instituciones. No se puede hablar de una renacionalización de la política cuando lo único que se ha desnacionalizado ha sido la moneda. Con trágico efectos. La soberanía económica está en mano de especuladores de la deuda nacional que dictan la política.

Los líderes europeos en lugar de resolver la crisis a partir de una visión de Europa,evitaron toma una decisión política y dejaron la gestión de la crisis en manos de expertos. Confiar, mientras tanto, en las circunstancias y dejar que la realidad, por si misma, fuera resolviendo los problemas. No confiamos en nosotros.

Nueva Tormenta.

El verano de 2014 se conmemora el centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial. Nadie, entonces, esperaba que una primera mitad del siglo XX fuera dominado por el terror y barbarie. Nuevas nubes de tormenta se levantan en el cielo europeo. Las relaciones de Rusia y Occidente se envenenan. Si Rusia se le puede acusar de regresar al neo-imperialismo, Europa está tratando Rusia con la superioridad moral de la época colonial. Occidente se empeñó en ampliar fronteras hasta  Ucrania. El Oriente Próximo es un polvorín que salta en pedazos: Irak y Siria están en una interminable guerra civil. La desintegración de Siria alimenta las hordas del “Estado islámico”.

¿Y la crisis Europea? Estados Unidos ve desde la barrera la crisis del euro y la posible desintegración de sus socios. En ocasiones parece decidido a repartirse el mundo con China prescindiendo de Europa. Una Europa con cada vez más voces. Ahora parece que perderá una voz, la de Londres. Boris Johnson señalaba que ahoraLondres encontrará su voz en el mundo que corresponde a la 5 economía más grandes. . Pero esa voz se escuchaba por ser, también, una voz europea.

Este es el tablero que presenta Joschka Fischer, el ex vice canciller alemán y ministro de exteriores del gobierno SPD-Verdes. Casi un año después de su publicación, a pesar de ciertos cambios, la cuestión sobre el futuro de la Unión Europea se ha vuelto aún más acuciante.

No esperen encontrar una respuesta. La situación es más dramática. Joschka Fischeranaliza el papel que desempeña la Unión Europea en el contexto de la historia del Viejo Continente. La mirada de la actual crisis política pasa por las decisiones adoptadas para superar la crisis financiera y económica de 2008. En su opinión son estrategias en gran parte equivocadas. Pues agravó el déficit democrático. Convierte una tormenta económica, en cualquier caso abordable, en una crisis política. Su conclusión: “… el proyecto de integración europea está más seriamente amenazada ahora que lo haya estado nunca”.

Las grietas del proyecto europeo y el progreso vacilante. 

¿Cuál son para Joschka Fischer las razones de la fragilidad de la política de integración europea? Veamos de estas en forma sintética.

(1) La arquitectura de la Unión Europea, establecida en Maastricht, la adopción del euro, a pesar de los ajustes y mejoras introducidas por el Tratado de Lisboa, resultó ser un arreglo basado en andamios inadecuados. Demasiado frágil en tiempos turbulentos. (2) Las medidas adoptadas por el Consejo Europeo – muchos de ellos inspirados por la política de Alemania, en lugar de profundizar en la construcción de Europa y decretar los instrumentos políticos necesarios para hacer frente a la crisis económica, se reafirmó la tendencia soberanista que se oponía a fijas un gobierno económico y fiscal basado en una política común. (3) En lugar de avanzar hacia una transformación europeísta de Alemania, Berlín se impone seguir  aplicando una política dirigida a la germanización de Europa. La política europea no solo está conectada con la austeridad presupuestaria y la consolidación fiscal promovida por Berlín, también se considera válida para Europa. Las crecientes dudas sobre el proyecto europeo emergente incluso en Alemania. (4) La debilidad o la desaparición del liderazgo franco-alemán. Siempre ha sido la columna vertebral de la estabilidad de la Unión Europea y el motor de los pasos más significativos realizados hacia adelante. (5) Y como consecuencia de todo ello, la aparición y creciente importancia de las fuerzas nacionalistas de derecha y otros actores que se oponen a la Unión Europea que, en este contexto, ponen en peligro la subsistencia del proyecto.

Joschka Fischer no condena Europa a desaparecer. No considera inevitable la desintegración; no ha perdido la esperanza que sea posible revertir el estado actual de estancamiento y desintegración potencial. Nos ofrece, más que un camino práctico y específico para superar la crisis actual, medidas concretas, una orientación que prepare a superar las dificultades mencionadas.

La Unión Europea tiene una buena oportunidad de embarcarse en una nueva fase de integración. Confía que si el proyecto sufriera una crisis existencial, la gran mayoría de los ciudadanos europeos exigirían a sus políticos algo más que esa política rutinariaa la que nos tiene acostumbrados. Pero no con el optimismo y el voluntarismo para oponerse a la disolución de la Unión Europea.

Exigencias para el cambio.

Necesitamos, si queremos liberarnos del actual marco institucional, superar el actual Euro-Club; un conglomerado de países que adoptaron el euro pero carecen de una política común. La política europea se limita a dar estabilidad al euro, por ello no sabe más que exigir consolidación fiscal.

Salir de esa camisa de fuerza que hunde la economía no es fácil. Exige que Alemania y Francia apuesten por una cooperación política. No para salvar el mercado interior y continuar, como si nada pasara, con la rutina política. Lo que reclama Joschka Fischer es que vuelvan a tomar la iniciativa y pongan en marcha una “política basada en la soberanía compartida”. Significa pasos efectivos. Alemania tendrá que abandonar su cerrada oposición en materia de soberanía económica y fiscal para avanzar en la gobernanza económica de la Unión; Francia tendrá aceptar cesiones en su soberanía política sacrosanta y, a su vez, ilusoria.

Para Joschka Fischer se acabó la era de los cheques en blanco. Recordaba Michel Rocard que después de lo Jacques Delors ningún líder Europeo tuvo la vopuntad de oponerse a Reino Unido ablandando y desdibujando el proyecto Europeo para evitar el veto Británico. Si los europeos fueron incapaces de cambiar las reglas al pasar de 6 a 12 estamos miembros, se sigue exigiendo unanimidad, ni la comisión ni en consejo han cooperado para escribir tratados que superen esa situación, al revés, encontraban aliados en Reino Unido. Francia le faltó dar una respuesta rápida a la propuesta federal de Joschka Fischer, entonces ministro de exteriores, señala Michel Rocard, ex primer ministro frances.

Ni hubo entusiasmo federal en los fundadores de  la Unión, ni entre socialdemócratas ni democristianos. La visión Británica del mundo es naval. Walter Vertroni, ex alcalde de Roma considera Europa un proyecto sin acabar; se elige el color de los asientos, las películas a proyectar, pero carece de cabina, de alas y de piloto, difícil despegar. El Brexit es, para Joschka Fischer, resultado del actual déficit democrático de la Unión. Por ello regresa a la propuesta de integración de los parlamentos nacionales en una cámara territorial para tomar las decisiones. De este modo los parlamentos nacionales se verían obligados a mirar más allá de sus fronteras, actuar como actores europeos.

¿Federalismo?

Molesta cuando dice que Europa no es perfecta, pero es lo mejor que tenemos. La elección directa de un presidente de la Comisión y el Consejo, sin abordar fallos institucionales, no sería más que la hoja de parra para tapar los procedimientos tecnocráticos señalaba Jürgen Habermas.

Joschka Fischer hasta abandona la esperanza de construir unos Estados Unidos de Europa. La fórmula del “federalismo ejecutivo” le permite a Europa eludir la cuestión de la legitimidad democrática y avanzar en la construcción federal de Europa. Frente la resistencias a ceder soberanía Joschka Fischer renuncia al modelo Federal de Estados Unidos, propone el modelo Confederal Suizo más plurinacional que Federal.

No busquen en Joschka Fischer soluciones. A parte de un agudo diagnóstico propone un marco para resolver los problemas de la actual Europa. ¿Por qué las diferentes soluciones forman parte de la permanente campaña electoral? La misma clase política que critican los populismos, los alimenta al encubrir esos diagnósticos que obligarían a salir de esa rutina política en la que están inmersos. La razones se mueven entre el miedo demoscópico y la poca confianza a los buenos argumentos persuasivos, evitan de este modo la lucha de opiniones ruidosamente argumentada, en su lugar se impone la política de la desconfianza que es la base de la victoria del Brexit.

Acertaba la Como señala la editorial de este diario la alternativa es esperar que otro país siga los pasos de Reino Unido o cambiar el rumbo. El portazo es una oportunidad para no buscar más escusas en el bloqueo británico a una integración política

 

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Jordi Ortega

Director Master Economia de Cambio Climático.

Blog Diario de Futuro. La Vanguardia.

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